Tragedia ferroviaria en Adamuz: Una herida abierta que exige respuestas y dignidad para Andalucía

Tragedia ferroviaria en Adamuz: Una herida abierta que exige respuestas y dignidad para Andalucía

18 de enero de 2026 – 22:28h

La noche se tiñe de luto en la provincia de Córdoba. Mientras escribo estas líneas, las informaciones que llegan desde Adamuz son devastadoras. El accidente ferroviario producido este domingo 18 de enero presenta un escenario dantesco: un balance de víctimas, entre fallecidos y heridos, que lamentablemente amenaza con seguir creciendo conforme avanzan las labores de rescate.

Ante el dolor y el caos, esta tragedia no puede quedar en una simple estadística de sucesos. Es imperativo que nos detengamos a reflexionar sobre tres pilares fundamentales que este accidente ha puesto, una vez más, sobre la mesa.

1. Las víctimas: la prioridad absoluta

España arrastra una memoria dolorosa en lo que a accidentes ferroviarios se refiere. Por ello, la exigencia debe ser máxima: las víctimas y sus familias deben recibir una atención integral y digna. No podemos permitir que la burocracia o la frialdad administrativa se sumen al trauma que ya están padeciendo. Merecen respeto y un acompañamiento a la altura de las circunstancias.

2. La gestión privada bajo sospecha

Los primeros indicios apuntan a un convoy de la operadora Iryo como protagonista del siniestro. Este hecho reabre un debate necesario sobre la liberalización ferroviaria. Ya conocemos los riesgos que afloran cuando la rentabilidad de las empresas privadas entra en juego en un sector que, por naturaleza y seguridad, debería ser concebido siempre como un servicio público esencial. La seguridad de los pasajeros jamás debe verse comprometida por la búsqueda del beneficio económico.

3. El olvido institucional de Andalucía

Más allá del fallo técnico o humano, este accidente es el síntoma de una enfermedad crónica: el pésimo estado de las infraestructuras en Andalucía. Tanto el Gobierno Central como la Junta de Andalucía comparten la responsabilidad de años de desidia en nuestras vías y carreteras.

La realidad política es cruda: mientras Cataluña, el País Vasco o Canarias cuentan con grupos parlamentarios fuertes que exigen inversiones a cambio de gobernabilidad, Andalucía permanece muda en Madrid. Ni el PSOE ni el Partido Popular parecen dispuestos a priorizar nuestra tierra mientras no sientan una presión real.

«Si no alzamos nuestra voz como Andalucía, seguiremos a la cola de España con servicios públicos deficientes. Somos nueve millones de personas; no somos menos que nadie».

Conclusión: Un grito de auxilio

La tragedia de Adamuz debe ser el punto de inflexión. No podemos seguir aceptando las migajas de un sistema que nos ignora. Es hora de que los andaluces despertemos y exijamos el lugar que nos corresponde por derecho y por población.

Andaluces, levantaos. La dignidad de nuestra tierra y la seguridad de nuestras vidas dependen de ello.

Alfonso Saborido.

Accidente de tren en Adamuz Córdoba © 1999 by Alfonso Saborido is licensed under Creative Commons Attribution-NoDerivatives 4.0 Internationa