Un burro andaluz

¿Puede existir un burro andaluz con tanta elegancia y salero como Platero?

¡Nuestro burro andaluz!

¡Gracias Juan Ramón!

Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.

Lo dejo suelto y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas… Lo llamo dulcemente: “¿Platero?”, y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal…

Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar; los higos morados, con su cristalina gotita de miel…

Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña…; pero fuerte y seco por dentro, como de piedra… Cuando paseo sobre él, los domingos, por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo:

  • Tien’ asero…

Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo.

La imagen está creada con la #IA de #Gemini de #Google

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El verano machadiano

Este es uno de los poemas más bonitos para mi gusto de Antonio Machado. Hoy, con una tarde muy calurosa y lenta, con 43 grados de temperatura en Jerez de la Frontera, me lo ha recordado.
FUE UNA CLARA TARDE, TRISTE Y SOÑOLIENTA
Fue una clara tarde, triste y soñolienta
tarde de verano. La hiedra asomaba
al muro del parque, negra y polvorienta…
La fuente sonaba.
Rechinó en la vieja cancela mi llave;
con agrio ruido abrióse la puerta
de hierro mohoso y, al cerrarse, grave
golpeó el silencio de la tarde muerta.
En el solitario parque, la sonora
copla borbollante del agua cantora
me guió a la fuente. La fuente vertía
sobre el blanco mármol su monotonía.
La fuente cantaba: ¿Te recuerda, hermano,
un sueño lejano mi canto presente?
Fue una tarde lenta del lento verano.
Respondí a la fuente:
No recuerdo, hermana,
mas sé que tu copla presente es lejana.
Fue esta misma tarde: mi cristal vertía
como hoy sobre el mármol su monotonía.
¿Recuerdas, hermano?… Los mirtos talares,
que ves, sombreaban los claros cantares
que escuchas. Del rubio color de la llama,
el fruto maduro pendía en la rama,
lo mismo que ahora. ¿Recuerdas, hermano?…
Fue esta misma lenta tarde de verano.
—No sé qué me dice tu copla riente
de ensueños lejanos, hermana la fuente.
Yo sé que tu claro cristal de alegría
ya supo del árbol la fruta bermeja;
yo sé que es lejana la amargura mía
que sueña en la tarde de verano vieja.
Yo sé que tus bellos espejos cantores
copiaron antiguos delirios de amores:
mas cuéntame, fuente de lengua encantada,
cuéntame mi alegre leyenda olvidada.
—Yo no sé leyendas de antigua alegría,
sino historias viejas de melancolía.
Fue una clara tarde del lento verano…
Tú venías solo con tu pena, hermano;
tus labios besaron mi linfa serena,
y en la clara tarde dijeron tu pena.
Dijeron tu pena tus labios que ardían;
la sed que ahora tienen, entonces tenían.
—Adiós para siempre la fuente sonora,
del parque dormido eterna cantora.
Adiós para siempre; tu monotonía,
fuente, es más amarga que la pena mía.
Rechinó en la vieja cancela mi llave;
con agrio ruido abrióse la puerta
de hierro mohoso y, al cerrarse, grave
sonó en el silencio de la tarde muerta.

ChatGPT me hace el comentario del poema:

Este poema de Antonio Machado pertenece a la etapa modernista-simbolista de su producción, la de Soledades, galerías y otros poemas (1907), donde predomina la introspección, el diálogo con la naturaleza y una atmósfera melancólica que tiñe todos los elementos.

Te lo comento por partes:


  1. Escenario y tono inicial
    Machado abre con una imagen muy sensorial:

“Fue una clara tarde, triste y soñolienta / tarde de verano.”

La claridad de la tarde no implica alegría; está teñida de tristeza y somnolencia. Desde el inicio, la luz y el calor del verano no son vitales, sino lánguidos. El parque aparece como un espacio cerrado y algo decadente (“hierro mohoso”, “hiedra negra y polvorienta”), lo que ya transmite el paso del tiempo y cierta sensación de abandono.


  1. La fuente como interlocutora
    Machado personifica la fuente, que “canta” y “habla”. El diálogo entre el yo poético y la fuente estructura el poema.

La fuente representa la memoria y el tiempo cíclico: el agua fluye siempre igual, las escenas se repiten.

El poeta, en cambio, encarna la subjetividad cambiante: su interior no es el mismo, aunque el paisaje sea idéntico.


  1. Tema central: la memoria y la pérdida
    La fuente insiste en que “fue esta misma tarde” en que el poeta ya estuvo allí, con su pena, y que su copla (su murmullo) es siempre igual.
    El poeta, sin embargo, siente que lo que oye le habla de un sueño lejano, de algo olvidado. Aquí aparece el contraste entre:

Tiempo objetivo (el eterno presente de la fuente, repetitivo).

Tiempo subjetivo (el pasado que se diluye, la melancolía por lo que se ha perdido).


  1. Recursos poéticos destacados

Repeticiones y paralelismos: “Fue una clara tarde del lento verano” — recurso que crea un tono de letanía y refuerza la sensación de ciclo.

Personificación: la fuente no solo canta, sino que recuerda, pregunta y hasta reprocha.

Sensaciones táctiles y sonoras: “rechinó en la vieja cancela mi llave”, “golpeó el silencio de la tarde muerta” — un uso preciso del sonido para acentuar el paso de un estado a otro.

Simbolismo: el parque como lugar del alma, la fuente como memoria inmutable, el fruto maduro como la plenitud ya alcanzada y condenada a caer.


  1. Final y sentido
    El final (“Adiós para siempre la fuente sonora…”) tiene un tono de ruptura definitiva: el yo poético parece no querer volver a enfrentarse a esa monotonía que le recuerda su pena. Aquí hay una mezcla de resignación y rechazo: la fuente es eterna, pero su canción se ha vuelto insoportable porque le devuelve siempre al mismo dolor.

En resumen
El poema es una meditación sobre el tiempo y la memoria, con un claro sesgo melancólico. Machado contrapone la repetición de la naturaleza con el cambio y la fragilidad de la experiencia humana. Aunque el agua fluya siempre igual, el hombre que vuelve al parque ya no es el mismo.

Si quieres, puedo prepararte también un esquema temático y simbólico de este poema para usarlo como análisis de clase o ensayo. Ahí quedaría más visual y ordenado.

Y #Gemini, la #inteligenciaartificial de #Google me hace esta preciosa ilustración del poema.

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