
Lo que estamos presenciando en Francia no es un hecho aislado, sino la respuesta necesaria de las democracias europeas ante un modelo de gestión basado en la arbitrariedad y el odio. El registro de las sedes de X en París y la citación judicial de Musk son la prueba de que el escudo de la «libertad de expresión» ya no sirve para camuflar la promoción deliberada del fascismo a través de algoritmos trucados.
Esta misma estrategia de desestabilización es la que Musk ha volcado contra España y la figura de Pedro Sánchez. Al atacar e insultar al presidente del Gobierno, el magnate no solo busca el titular fácil, sino debilitar a las instituciones que se atreven a legislar para que los gigantes tecnológicos rindan cuentas. La batalla está clara: o permitimos que un multimillonario decida qué es verdad y qué es odio mediante una «caja negra» informática, o exigimos que las plataformas digitales respeten la soberanía de los Estados y la seguridad de los ciudadanos. El 20 de abril en París, Musk descubrirá que en democracia, nadie —por muy rico que sea o por muchos satélites que tenga— está por encima de la ley.
El pulso entre las autoridades europeas y el magnate Elon Musk ha subido de nivel. En una operación coordinada, la justicia francesa ha registrado las sedes de la red social X (antes Twitter) en París y ha dado un paso sin precedentes: citar formalmente a Musk para un interrogatorio el próximo 20 de abril.
¿Qué está pasando exactamente?
El martes 3 de febrero de 2026, la sección de lucha contra la ciberdelincuencia de la Fiscalía de París, junto con la Gendarmería y Europol, intervino los locales de la plataforma en la capital francesa. No se trata de un registro rutinario, sino del resultado de una investigación abierta hace más de un año (enero de 2025).
Los 3 frentes legales contra Musk
La justicia francesa está investigando cargos penales extremadamente graves que ponen el foco tanto en la moderación de la plataforma como en su tecnología:
- Manipulación de Algoritmos e Injerencia: Se investiga si X ha alterado sus algoritmos para favorecer ciertos discursos o permitir la injerencia extranjera, distorsionando el debate público.
- Contenido de Menores y Deepfakes: La fiscalía menciona posibles delitos de complicidad en la posesión de imágenes de menores de carácter pornográfico y la creación de deepfakes sexuales mediante su IA, Grok.
- Moderación y Negacionismo: Se cuestiona la falta de control sobre contenidos que niegan crímenes contra la humanidad y la difusión de discursos de odio.
La cita del 20 de abril
Elon Musk y la CEO de la compañía, Linda Yaccarino, han sido convocados bajo la figura legal de «interrogatorio libre». Esto significa que pueden declarar sin estar bajo arresto, pero es un paso procesal decisivo para determinar si finalmente se les imputan cargos penales formalmente.
¿Por qué es importante para el futuro de internet?
Este caso es un ejemplo claro de cómo la Unión Europea está dejando de ser un espectador para convertirse en un regulador activo. Francia no solo busca pruebas en los servidores de X, sino que ha enviado un mensaje contundente: ser dueño de una plataforma global no te exime de cumplir las leyes locales.
Como gesto simbólico de la gravedad del asunto, la propia Fiscalía de París ha anunciado que dejará de utilizar X para difundir sus comunicados oficiales.
¿Libertad de expresión o manipulación algorítmica?
A menudo, desde la dirección de X se intenta presentar cualquier acción judicial como un ataque a la libertad de expresión. Sin embargo, la realidad parece ser la contraria. Lo que las autoridades francesas están investigando es si la plataforma ha dejado de ser un espacio libre para convertirse en una herramienta de propaganda dirigida.
La libertad de expresión no debería ser el derecho de un solo hombre a manipular un algoritmo para promocionar el fascismo o silenciar voces críticas mientras se da vía libre a la desinformación. Cuando se altera el código para amplificar discursos de odio o injerencias extranjeras, no se está protegiendo la libertad, se está secuestrando el debate público. Este registro en París podría ser el primer paso para que los algoritmos dejen de ser «cajas negras» al servicio de una agenda ideológica.
Datos que demuestran la manipulación en X
- Aumento del 50% en discursos de odio: Investigaciones de universidades como UC Berkeley (febrero de 2025) confirman que, tras la compra de Musk, el discurso de odio en la plataforma se disparó un 50%. No es que haya más gente hablando, es que el sistema permite que estos mensajes lleguen a más personas.
- El «Megáfono» de los Me Gusta: El número promedio de «likes» en publicaciones con contenido de odio aumentó un 70%. Esto indica que el algoritmo de X no es neutral; está diseñado para amplificar el contenido tóxico porque genera más engagement (interacción), favoreciendo la visibilidad de grupos de extrema derecha.
- La IA «Grok» como herramienta de desinformación: Una de las claves del registro en Francia es cómo la inteligencia artificial de Musk permite crear deepfakes y contenido violento sin apenas restricciones, algo que las autoridades consideran «complicidad» en la difusión de propaganda peligrosa.
- Sesgo algorítmico confirmado: Expertos en sistemas informáticos han denunciado que Musk no compró la red social por negocio, sino por influencia política. Se han detectado cambios en el código para que sus propias publicaciones y las de perfiles neorreaccionarios aparezcan prioritariamente en el feed de «Para ti», incluso si no los sigues.
Musk se llena la boca hablando de la ‘Primera Enmienda’ y la libertad total, pero lo que Francia está investigando es algo mucho más oscuro: un laboratorio de ingeniería social donde el dueño decide quién tiene voz y quién es silenciado mediante un algoritmo trucado. La libertad de expresión termina donde empieza la manipulación de la democracia para promocionar el fascismo. El 20 de abril, Musk tendrá que explicar en París si su red social es una plaza pública o, simplemente, su patio de juegos ideológico.